Resumen de «Padre Rico, Padre Pobre», de Robert Kiyosaki

En este artículo vais a encontrar un resumen del libro «Padre Rico, Padre Pobre« de Robert T. Kiyosaki, todo un referente en materia de educación financiera.

libro "Padre Rico, Padre Pobre"

Vídeo

Para aquellos que lo prefieran, pinchando en la siguiente imagen podrán ver el vídeo del resumen del libro «Padre Rico, Padre Pobre», de Robert Kiyosaki. La transcripción del vídeo se encuentra más abajo en forma de artículo.

 Introducción al libro «Padre Rico, Padre Pobre»

La portada del libro ya nos da una idea de lo que vamos a encontrar en su interior: «Qué les enseñan los ricos a sus hijos acerca del dinero, ¡que los pobres y la clase media no!«.

El libro «Padre Rico, Padre Pobre« empieza contando la historia de dos padres. El verdadero padre de Robert Kiyosaki – el Padre Pobre – tuvo una exitosa carrera académica y obtuvo un buen empleo en el sector público. Sin embargo, cuando murió dejó una herencia casi inexistente con incluso alguna que otra deuda. El otro padre del autor (su mentor y verdadero padre de Mike, el mejor amigo de la infancia de Robert), al que el libro se refiere como el Padre Rico, a penas terminó la educación obligatoria pero llegó a ser uno de los hombres más ricos de Hawaii.

El Padre Pobre se pasó la vida diciendo «no me lo puedo permitir«. En cambio, el Padre Rico veía las cosas de una manera bien distinta puesto que decía: «¿cómo me lo puedo permitir?«

El libro «Padre Rico, Padre Pobre» relata lo que el padre rico les enseñó al autor y a su amigo sobre el dinero cuando eran aun dos niños. Probablemente la lección más importante de todas fue la de entender cómo utilizar de la mejor manera posible su mentalidad y su tiempo para crear su propia riqueza.

En el libro encontramos una multitud de consejos para aprovechar las oportunidades que se nos presentan en la vida, ocuparse de nuestros propios asuntos y, sobre todo, aprender a hacer que el dinero trabaje para nosotros en vez de convertirnos en esclavos del dinero.

A continuación veremos las 6 lecciones que el autor aprendió de su padre rico.

#1 Los ricos no trabajan por dinero

Con 9 años Robert Kiyosaki y su amigo Mike le pidieron al Padre Rico que les enseñara a ganar dinero. El Padre Rico les ofreció entonces trabajar los sábados por la mañana en una de sus tiendas por un salario ridículo. Además, durante ese tiempo los chicos no tienen ningún trato con el Padre Rico que está siempre haciendo otras cosas. Al cabo de tres semanas los niños están muy frustrados con la situación y le muestran su descontento a su nuevo jefe. Ese es el momento elegido para el Padre Rico para enseñarles la primera lección sobre el dinero: ciertas personas dejan sus trabajos ya que consideran que no están lo suficientemente bien remuneradas. Otras ven la oportunidad de aprender cosas nuevas.

En vez de aumentarles el sueldo a los dos niños, el Padre Rico les pidió que siguieran trabajando para él, pero esta vez de manera totalmente gratuita. El mensaje que les quiere inculcar es que deben de encontrar otras fuentes de ingresos diferentes e independientes de su trabajo.

Los niños se dieron cuenta de que había muchos cómics en la tienda que nadie utilizaba. Decidieron recopilar una buena cantidad y abrir una pequeña biblioteca donde los otros niños debían de pagar una pequeña entrada por tener acceso a dos horas de lectura de tebeos. Pero como ellos no tenían tiempo de atender su «negocio» contrataron a la hermana de Mike a la que pagaban un dólar por semana para que gestionara la biblioteca. ¡Habían conseguido crear su primera empresa!

#2 ¿Por qué enseñar educación financiera?

Robert Kiyosaki critica duramente el sistema de enseñanza actual pues dice que trata de que los niños se inserten en el mundo laboral para que sean buenos empleados, pero no para que sean muy buenos empleadores. En otras palabras, el colegio no nos enseña a ser ricos.

Tampoco nos enseña a gestionar correctamente nuestras finanzas personales. Y precisamente una buena gestión de las finanzas personales es lo que les permite a los ricos construir toda su riqueza.

Por lo tanto, ya que el colegio no nos lo enseña, debemos tomar nosotros mismos las riendas. Debemos aprender por nuestros propios medios educación financiera para adquirir activos que nos permitirán gestionar mejor nuestros ingresos.

Así pues, lo que importa no es cuánto ganamos, sino cuánto conseguimos acumular mes a mes. No sirve de nada tener unos ingresos muy elevados si no somos capaces de retener ni siquiera una pequeña parte de esos ingresos.

Llegados a este punto, el Padre Rico les explicó a Robert y Mike el primer paso (y probablemente el más importante) para convertirse ellos también en ricos:

Entender la diferencia entre un activo y un pasivo

Un activo es un título o contrato que genera ingresos para su propietario. Algunos de los ejemplos mencionados en el libro «Padre Rico, Padre Pobre» son bienes inmuebles, acciones, obligaciones y propiedad intelectual (por ejemplo derechos de autor).

En cambio, un pasivo genera gastos. Algunos ejemplos de pasivos son los préstamos al consumo, las tarjetas de crédito y, a menos que sean un utensilio de trabajo, los vehículos.

El Padre Rico explica a los chicos que lo que distingue a los pobres, la clase media y los ricos es la manera de gestionar sus ingresos:

  • Los pobres viven el día a día con los pocos ingresos que tienen. No tienen ni activos ni pasivos.
  • La clase media adquiere pasivos pensando que están adquiriendo activos.
  • Los ricos (o futuros ricos, es decir la gente que aun no es rica pero lo va a ser puesto que tiene la mentalidad adecuada) construyen un patrimonio con sólidos activos que les generan más ingresos.

Robert Kiyosaki explica en Padre Rico, Padre Pobre que la clase media se encuentra en una constante lucha financiera. El motivo es que su única (o al menos principal) fuente de ingresos es su salario. Por lo tanto, para poder comprar más bienes necesitan una subida salarial. Pero ese aumento se acompaña de una subida del tipo de imposición.

Además, sus gastos aumentan a la vez que aumentan sus ingresos, pues desean emplear el dinero adicional que reciben. Si no tienen cuidado, pronto necesitarán otra subida salarial para poder pagar todos los pasivos que desean adquirir. Pronto se encuentran en una espiral de la que no pueden salir puesto que cada vez necesitan trabajar más para ganar más y así poder pagar los nuevos bienes (pasivos) adquiridos.

Esta espiral es lo que en inglés se conoce como «rat race«, o carrera de ratas. En un término algo peyorativo para dar una imagen muy visual: al empezar a correr en su rueda y cada vez coger más velocidad, la rata no puede salir de la rueda; está atrapada en ella.

La clave para poder escapar de la «rat race» y convertirse en rico es cambiar de mentalidad y entender que con los ingresos que tenemos actualmente, debemos adquirir activos para generar aun más ingresos, y no pasivos.

Aquí el autor hace un inciso respecto a una falsa creencia de la clase media respecto a la adquisición de una residencia principal. Según Robert Kiyosaki,  muy lejos de ser el mayor activo de la gente, considera que la residencia principal es un pasivo pues conlleva el desembolso de importantes cantidades de dinero, y ello de manera recurrente (por ejemplo, cargas mensuales, impuesto sobre la propiedad, etc.). Para el autor, sólo tiene sentido adquirir una residencia principal cuando ya se han adquirido otros activos que permitan generar suficientes ingresos como para pagar las cuotas del préstamo.

En conclusión, los ricos son cada vez más ricos puesto que adquieren constantemente activos y que sus inversiones generan ingresos cada vez más importantes, que superan con creces el ritmo con el que gastan. Por lo tanto, consiguen acumular riqueza puesto que sus ingresos son superiores a sus gastos. Con esa acumulación se construyen una cartera diversificada de activos y así el dinero que gastan es únicamente el que generan sus activos y no su trabajo.

Para llegar a ese punto, el Padre Rico recomienda a los niños seguir los siguientes cuatro pasos para escaparse de la «rat race»:

  1. Entender la diferencia entre un activo y un pasivo;
  2. Concentrarse en adquirir activos que generen ingresos regulares;
  3. Mantener sus gastos y sus deudas a un nivel mínimo y, en cualquier caso, inferior a sus ingresos; y
  4. Ocuparse de sus proprios asuntos, que es precisamente la siguiente lección del Padre Rico.

Qué debemos aprender sobre educación financiera

Queda claro que simplemente entendiendo la diferencia entre un activo y un pasivo no es suficiente para hacerse rico. El autor anima al lector a considerar un serie de elementos para aumentar nuestro coeficiente intelectual financiero. Algunas de las materias en las que conviene ahondar sus conocimientos son las siguientes:

  • Contabilidad: Robert Kiyosaki dice que es ineludible, pues para cualquier inversión es necesario saber de contabilidad. Por ejemplo, para invertir en bolsa en necesario tener ciertos conocimientos contables para poder leer los informes anuales de las empresas en las que se desea invertir. Lo mismo ocurre si se desea montar su propia empresa. Existe multitud de libros para aprender contabilidad de manera sencilla.
  • Estrategia de inversión: esta materia es más difícil de aprender de manera «académica», pero es igualmente importante. Para ello conviene asistir a seminarios sobre la materia y conversar con otros inversores experimentados. Se trata de una facultad que se va afinando con el tiempo.
  • La ley del mercado: es importante conocer la ley de la oferta y la demanda para poder vender y fijar los precios de tus productos. Es vital entender las necesidades de tus clientes para satisfacerlas de la mejor manera posible.
  • Derecho: aunque tiene fama de muy aburrido, esta materia también es ineldible. Nos guste o no, nuestras vidas y todos los negocios están regidos por unas reglas que debemos respetar. Cuanto mejor conozcamos nuestros derechos y obligaciones, más podremos hacer prosperar nuestro negocio y nuestras inversiones.

#3 Ocúpate de tus propios asuntos

La siguiente lección que el Padre Rico le enseñó al pequeño Robert fue que se ocupara de sus propios asuntos. En otras palabras, que empezara a pensar en su propio negocio mientras aun trabajaba para él. Así podría empezar a adquirir activos e invertir con la seguridad que le otorgaba el tener un contrato de trabajo como empleado con un sueldo al final de cada mes.

Así hizo el autor puesto que empezó a trabajar como comercial de fotocopiadoras Xerox. Destinaba una parte muy importante de su sueldo a invertir en el sector inmobiliario. Al ver que sus inversiones funcionaban tan bien, eso le motivaba para trabajar más duro y vender aun más fotocopiadoras, pues así tendría aun más dinero para invertir. De ese modo, en tan sólo tres años consiguió que los ingresos generados por sus inversiones inmobiliarias fueran superiores a su salario. Fue entonces cuando decidió dejar su trabajo para ocuparse a tiempo completo de su propio negocio.

Por lo tanto, conviene hacer ciertos sacrificios a corto plazo para poder tener mucha más libertad y dinero a largo plazo. Para ello podemos empezar poco a poco mientras aun trabajamos para otros, dedicando un parte de nuestro tiempo libre a nuestros negocios. Cuando estos prosperen podremos entonces dejar nuestro empleo y dedicarnos plenamente a nuestros propios negocios, que son los que realmente nos harán ricos. 

#4 La historia de los impuestos y el poder de las empresas

El libro «Padre Rico, Padre Pobre» explica brevemente la historia del impuesto sobre la renta. Este nació en Inglaterra en 1874, y se introdujo en EEUU en 1913. Inicialmente se concibió como una manera de que los ricos participaran en el crecimiento y desarrollo de la Nación para instaurar más igualdad; un propósito muy loable. Pero muy pronto se acabó extendiendo a la clase media y los pobres, y los ricos consiguieron escaparse de él. ¿Cómo? Utilizando un arma secreta de la que muy pocos conocen su existencia .

El poder de las empresas

Se trata simplemente de utilizar sus empresas para eludir de manera totalmente legal los impuestos. En otros palabras, optimizan su fiscalidad a través de sus empresas.

Los empleados primero ganan dinero. A continuación pagan el impuesto sobre la renta (de hecho, en muchos países el empleador directamente retiene dicho impuesto del salario). Por último, con la renta que queda disponible, puede gastar su dinero.

En cambio, los ricos invierten este proceso mediante la interposición de sus empresas. Al igual que los empleados, los ricos empiezan ganando el dinero. Sin embargo, el segundo paso es gastar el dinero necesario. Sólo en último lugar pagan impuestos sobre la cantidad restante (los beneficios).

Puede sonar muy extraño, pero este mecanismo es perfectamente legal pues la legislación fiscal así lo permite en gran número de países. Por ejemplo, si eres un empleado y vas con tu familia a cenar a un restaurante, pagarás el restaurante con el dinero que te haya quedado después de pagar los impuestos. En cambio, si se trata de un empresario, puede declarar esa misma factura de restaurante como gasto deducible. El fisco entonces calculará los impuestos a pagar en base al beneficio de la empresa, una vez que se haya sustraído los gastos deducibles. Y así con mucho otros gastos.

La conclusión de esta situación es que hay que empezar pagándose a sí mismo. Así tendremos más capital disponible para adquirir activos y pasivos.

#5 Los ricos inventan dinero

A lo que se refiere Robert Kiyosaki es que las buenas oportunidades no caen del cielo. Las buenas oportunidades se generan, y eso es lo que hacen los ricos constantemente.

El Padre Rico explicó a los dos niños que existen dos clases de inversores:

  • Los inversores que compran «paquetes de inversión». En este caso el inversor confía su dinero a un promotor inmobiliario o a un gestor de fondos. Es una manera sencilla y clara de empezar a invertir. Si bien es cierto que es mejor que quedarse con los brazos cruzados, no es así como se hace uno rico.
  • Los inversores profesionales. En este caso el inversor busca por sí mismo las oportunidades y, mediante su búsqueda y conocimientos consigue que una inversión mediocre se convierta en una inversión excepcional. Este es el tipo de inversión que el Padre Rico recomienda.

Para poder encontrar inversiones excepcionales el Padre Rico explicó a los niños que es importante desarrollar las cuatro aptitudes siguientes:

  1. Saber identificar una oportunidad que nadie más ha visto: en otras palabras, hay que aprender a identificar los elementos que de verdad aportan valor añadido a una inversión;
  2. Saber obtener financiación: ya sea porque no dispongas de suficientes fondos propios, o porque no desees desembolsar una cantidad de dinero tan importante, necesitarás recurrir a financiación externa, y cuanto mejores sean los términos de la financiación, más interesante será la inversión;
  3. Saber hacer trabajar juntas a personas inteligente: debemos focalizarnos en lo que realmente es importante pues si no nos crearemos un segundo empleo; por eso es importante rodearse de gente inteligente y competente en quien podamos delegar la gestión de nuestra inversión; y
  4. Saber aceptar el riesgo inherente a cada inversión: hay que aprender a gestionar sus propias emociones en caso de éxito y, en caso de fracaso, hay que saber reponerse. Es precisamente la capacidad de reponerse lo que supondrá tu éxito, y no la voluntad de tener éxito inmediato.

Para ilustrar estas cuatro aptitudes, Robert Kiyosaki cuenta cómo en los años 90 invirtió en una ciudad que todo el mundo veía con muy mal ojo. Compraba casas en subastas por precios ridículos que vendía a continuación por un precio inferior al de mercado, obteniendo así importantes plusvalía. Cuenta que en cuestión de medio año consiguió un beneficio neto de casi 200.000 dólares con tan sólo 30 horas de trabajo.

#6 Trabaja para aprender, no trabajes por dinero

El autor del libro «Padre Rico, Padre Pobre» relata brevemente sus comienzos en el mundo laboral para explicar la sexta lección (que tiene mucho que ver con la lección 1). Al terminar sus estudios, Robert Kiyosaki se metió en la marina, donde aprendió a dirigir tropas, lo cual es esencial para gestionar una empresa. Luego fue vendedor de impresoras en Xerox, donde aprendió a vencer el miedo al rechazo hasta el punto de convertirse en uno de los cinco mejores vendedores de la empresa. Una vez que había aprendido lo que deseaba, dejó la empresa para ocuparse de su propio negocio (lección 3).

Robert Kiyosaki considera que las escuelas están dirigidas a formar a buenos profesionales. Y un buen empleado es aquel que está muy especializado en un aspecto de su trabajo. Sin embargo, de poco sirve tanta especialización en el mundo empresarial.

En el mundo empresarial lo que hace falta es retener lo esencial de cada uno de los dominios claves. El objetivo es dominar el 20% de cada campo que aporta el 80% del valor añadido de nuestra (futura) empresa, en consonancia con la Ley de Pareto, tal y como explicamos en este otro artículo.

Eso es precisamente lo que les enseñó a Mike y Robert el Padre Rico: a convertirse en expertos en marketing, gestión y comunicación.

Los 5 obstáculos de la libertad financiera

Una vez que Robert Kiyosaki ha explicado las 6 lecciones que recibió de su Padre Rico, pasa a explicar cuáles son los cinco obstáculos principales que pueden impedir a las personas lograr su independencia financiera.

  1. El miedo: no actúes ínicamente en función de lo que consideras ser lo más seguro. Si no arriesgas y nunca piensas en grande, nunca irás a ninguna parte.
  2. El cinismo y la envidia: no escuches a las personas de tu entorno que no se molestan en intentar triunfar y que sin embargo se permiten criticar lo que tú estás haciendo para intentar lograrlo, pues es pura envidia por su parte.
  3. La pereza: si no tomas las riendas de tu propia vida nada va a cambiar y vas a seguir viviendo la vida que no te satisface. Por lo tanto es importante ser proactivo y perseverante y no bajar los brazos a la primera de turno.
  4. Las malas costumbres: corta todos los gastos innecesarios y conviértelos primero en ahorro y luego en inversiones.
  5. La arrogancia: no pienses que ya sabes todo acerca del dinero. Escucha lo que los otros tienen que contarte y, muy importante, nunca dejes de formarte.

Lo más importante: pasar a la acción

En realidad el verdadero mensaje que nos quiere transmitir Padre Rico, Padre Pobre, más allá de las seis lecciones, es que lo más importante es pasar a la acción. No sirve de nada saberse toda la teoría sobre finanzas personales y libertad financiera si no lo ponemos en práctica.

Para ayudarnos, Padre Rico, Padre Pobre contiene un plan de acción para alcanzar la libertad financiera, que consta de 8 acciones:

  1. Detén lo que estés haciendo. Evalúa la situación actual y pon fin a lo que no funciona. Continúa con las cosas que sí funcionan y no dejes de explorar todas las opciones posibles.
  2. Has de estar siempre en busca de nuevas ideas y oportunidades.
  3. Actúa: busca a gente que ya ha hecho lo que tú deseas alcanzar, vete a su encuentro y pídeles consejo para llegar tan lejos como ellos.
  4. Fórmate pues el saber es poder: hay una gran cantidad de maneras de hacerlo, tales como libros, blogs, vídeos, etc.
  5. Haz numerosas propuestas: negocia, tantea el terreno e interactúa con tus futuros clientes si deseas crear un negocio. En definitiva, sé proactivo.
  6. Date una vuelta por tu barrio y fíjate en los anuncios de «se vende». Una maravillosa oportunidad puede estar a la vuelta de la esquina, nunca mejor dicho.
  7. Piensa en grande: no te limites a lo que crees que ya es suficiente, aspira a más.
  8. Aprende de la historia: no dudes en inspirarte de las biografías de los multimillonarios del mundo entero para comprender cual ha sido su trayectoria y cómo han llegado hasta dónde están ahora.

Conclusión

El libro «Padre Rico, Padre Pobre» es fácil de leer y, sobre todo, extraordinariamente interesante y motivador. Tras su lectura dejarás de pensar que los ricos han nacido siéndolo, te convencerás de que se puede aprender a enriquecerse y de que la libertad financiera no es una utopía sino un objetivo realista si se sabe como llegar hasta él.

Nuestro consejo es que si deseas empezar tu educación financiera empieces por este libro ya que es un libro de esos que te puede literalmente llegar a cambiar la vida. Simplemente hay que aclarar que el objetivo de Padre Rico, Padre Pobre es asentar las bases y motivarnos para seguir el camino hacia la libertad financiera y no darnos respuestas directamente implementables. Por lo tanto, al leerlo hay que fijarse uno mismo unos objetivos y, más importantemente, hay que llevarlos a la práctica.

Nunca hay que perder de vista que el enriquecimiento es, ante todo, una experiencia de vida fuera de la común. ¡Feliz camino hacia la independencia financiera!

Si te ha gustado el resumen y deseas leer el libro, lo puedes comprar pinchando en la imagen de más abajo o en el siguiente enlance: Padre Rico, Padre Pobre.

Si crees que este resumen puede motivar a otra persona no dejes de compartirlo con ella. Y si tienes cualquier duda al respecto o incluso quieres compartir con los demás tus impresiones sobre el resumen o incluso sobre el libro «Padre Rico, Padre Pobre»  si ya lo has leído, déja por favor un comentario. ¡Muchas gracias por adelantado!

0 comentarios en “Resumen de «Padre Rico, Padre Pobre», de Robert Kiyosaki”

  1. pereza, en esa caigo constantemente como ya cubro mis necesidades con Pasivos. Hay días que me los paso jugando o viendo series que me interesan. Leer un libro o estudiar un curso mientras lo aplico lo veo como una inversión. Siempre que realmente haga uso de la información sino solo es conocimiento sin valor.

    1. El Club de Inversión

      Gracias por tu comentario Ramón. Como bien dices, si no se pone en práctica lo aprendido (sea a través de un libro o de un curso), de poco habrá servido el tiempo y dinero que se le ha consagrado. Es por eso que es importante implementar lo que se aprende si se quiere avanzar en el camino hacia la libertad financiera.

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