Batiendo a Wall Street

Resumen de «Batiendo a Wall Street», de Peter Lynch

Hoy os traemos el resumen del libro Batiendo a Wall Street”, de Peter Lynch, en el que el autor nos  presenta una serie de principios para – como su propio nombre indica – batir al mercado – o por lo menos a los operadores de Wall Street –  es decir, obtener una rentabilidad bursátil más elevada que la media.

Batiendo a Wall Street

Vídeo

Para aquellos que lo prefieran, pinchando en la siguiente imagen podrán ver el vídeo de YouTube del resumen de «Batiendo a Wall Street», de Peter Lynch. La transcripción del vídeo se encuentra más abajo en forma de artículo.

Artículo

Comenzaremos viendo quién es Peter Lynch y cuál es su filosofía de inversión para analizar posteriormente algunos de los «principios de Peter» más interesantes e importantes para conseguir una rentabilidad en bolsa superior a la media y así poder batir a Wall Street.

Quién es Peter Lynch y cuál es su filosofía de inversión

Peter Lynch es un muy conocido gestor de fondos estadounidense. Más concretamente, aunque ahora está retirado y se dedica a asesorar a organizaciones sin ánimo de lucro y a invertir por cuenta propia, durante 13 años fue uno de los gestores que mayor rentabilidad obtuvo para su fondo a nivel mundial.

Entre 1977 y 1990 gestionó el fondo Magellan de Fidelity. Durante este periodo obtuvo una rentabilidad media anual neta del 29,2%, es decir casi el doble que el índice S&P 500 durante el mismo periodo (15,8%). Además, en sus últimos 5 años al frente de Magellan batió a 99,5% de los demás fondos. Y eso que su fondo era enorme pues ya gestionaba 14 mil millones de dólares en aquel momento (cuando él cogió el fondo tan sólo tenía 18 millones).

Peter Lynch es un ferviente defensor del valuinvesting (traducido al castellano como inversión en valor), que consiste en comparar acciones en base a un minucioso análisis fundamental cuando éstas están infravaloradas y revenderlas a un precio superior posteriormente. Y esta es precisamente la estrategia de la que habla en su libro, “Batiendo a Wall Street”.

Batiendo a Wall Street

El propósito del libro “Batiendo a Wall Street” (título original “Beating the Street») es mostrar a los pequeños inversores las tácticas y metodología de inversión de Peter Lynch a lo largo de su carrera como gestor del fondo Magellan.

«Batiendo a Wall Street» se publicó por primera vez en 1994, aunque no se ha traducido al castellano hasta el 2017. Por lo tanto, no es un libro nuevo ni mucho menos. Todo lo contrario, se podría considerar que es un libro bastante antiguo dado que fue escrito antes de la crisis financiera del 2008 – y antes de la «burbuja de las .com». Sin embargo, los principios que se explican en el libro siguen siendo plenamente de actualidad, y por eso los hemos querido compartir con nuestros lectores.

Algunos de los 21 principios de «Batiendo a Wall Street» en sí no son demasiado evocadores cuando se sacan del contexto del capítulo del libro en el que están contenidos. Por ejemplo, uno de sus principios es «cuando las óperas superan en número a los partidos de fútbol americano por tres a cero, sabes que hay algo mal en tu vida» y otro es «no tiene sentido pagar a Yo-Yo Ma para reproducir la radio«.

En cambio, estos principios son muy pertinentes y cobran todo su sentido gracias a las anécdotas y ejemplos que abundan a lo largo de todo el libro. A continuación vamos a ver algunos de los principios más interesantes de «Batiendo a Wall Street», que vienen en forma de recomendaciones.

#1 Invierte en lo que conoces y entiendes

«Batiendo a Wall Street» comienza con una historia. Se trata de la historia de los alumnos de un pequeño colegio a la que su profesora – una aficionada de los mercados financieros – les invita a participar en un ejercicio de inversión ficticia en bolsa.

Los niños tienen que analizar una serie de datos tales como los ingresos de las empresas para determinar qué empresas escogen para participar en el ejercicio. Posteriormente tienen que explicar a sus compañeros de clases los motivos que les han llevado a elegir cada una de las compañías en las que han invertido.

Como era de esperar, muchas de las empresas que escogieron eran empresas que conocían bastante bien: la empresa que producía sus juguetes, sus deportivas o sus cereales favoritos.

Lo que no era tan previsible eran los impresionantes resultados que obtuvieron los alumnos: sus carteras ficticias batieron al índice S&P 500 de manera significativa.

La moraleja de esta historia es que incluso niños pueden invertir en bolsa de manera exitosa si escogen empresas que conocen y hacen un mínimo de investigación acerca de dichas empresas. En otras palabras, es primordial conocer y entender lo que hacen las empresas para determinar si conviene invertir en ellas y así conseguir una inversión rentable.

#2 Invierte en acciones y no en bonos

Peter Lynch recurre a numerosas estadísticas para demostrar que en la gran mayoría de casos y condiciones de mercado, es mucho más rentable invertir en acciones que en bonos. De hecho, el segundo principio de «Batiendo a Wall Street» (y que el autor repite hasta la extenuación en el libro) es: «los hombres que prefieren los bonos no saben lo que se están perdiendo».

Históricamente las acciones han rentado casi un 11%, 3% del cual son dividendos y 8% del cual es por la subida del precio de las acciones. Por supuesto, la razón principal por la que las acciones suben es que las compañías continúan subiendo sus dividendos, lo que a su vez hace que las acciones tengan más valor.

Es más, para enfatizar lo importante que es este principio, el autor llega incluso a decir que «si ésta es la única lección que aprendes de este libro, entonces escribirlo habrá merecido la pena».

#3 No te dejes influenciar por las malas noticias

Peter Lynch explica que los inversores exitosos no se asustan por las pequeñas fluctuaciones y correcciones de los mercados bursátiles. Habla de la psicología de los inversores y de lo importante que es el resistir la tentación de salir corriendo en cuanto aparecen las primeras señales de corrección de mercado.
 
Peter Lynch vuelve a utilizar otra anécdota para explicar que incluso los expertos dejan que las noticias influencien sus decisiones de compra y venta de acciones.
 
El autor participó regularmente en la mesa redonda de Barron, una reunión anual de los mejores gestores de fondos donde debatían los sectores y acciones en los que invertir al año siguiente. Cuenta que cada año después del crack de 1987 el grupo encontró noticias pesimistas para disuadirse de comprar acciones. Se preveía que 1990 y 1991 fueran años particularmente malos en bolsa y, sin embargo, fueron excelentes años debido a que el pesimismo generalizado dejó multitud de gangas para quienes supieron no escuchar a las masas.

En base a esta anécdota, Peter Lynch explica que hay que ver las correcciones no como un desastre sino como una oportunidad para adquirir más acciones a precios bajos. Así es como las grandes fortunas se hacen con el tiempo. Las recesiones tarde o temprano acaban siempre, y en un mercado castigado hay gangas por todas partes en donde observes, pero en un mercado sobrevalorado es difícil encontrar nada que merezca la pena comprar.

En sus propias palabras, «cualquiera que sea el método que utilices para seleccionar acciones o fondos de inversión de renta variable, tu éxito o fracaso en última instancia dependerá de tu habilidad para ignorar las preocupaciones del mundo lo suficiente para permitir a tus inversiones tener éxito«. En otras palabras, «el inversor nervioso, no importa cuán inteligente sea, siempre es susceptible de ser barrido del mercado por los cepillos del pesimismo«.

La solución de «Batiendo a Wall Street» para no caer en la tentación de dejarse influenciar por las malas noticias es invertir regularmente. De esta manera, si nos acostumbramos a invertir cada cierto tiempo (por ejemplo cada mes o cada tres meses), la inversión será una rutina que haremos en cualquier circunstancia, sea cual sea el sentimiento de mercado en ese momento.

#4 En la medida en la que tengas que elegir un fondo, elige por lo menos uno bueno

Según Peter Lynch, los inversores individuales lo tienen mucho más fácil que los gestores de fondos para batir al mercado pues tienen muchas menos limitaciones y exigencias. Por lo tanto, en la medida de lo posible, el autor incita a los inversores particulares a invertir por su propia cuenta (siempre y cuando inviertan en lo que conocen, claro está).

Dicho esto, Peter Lynch explica que los fondos de inversión son muy populares entre la gente a la que le atraen los mercados financieros pero que no tiene ni el tiempo ni el conocimiento de invertir en ellos. Para estas personas, las recomendaciones de «Batiendo a Wall Street» son las siguientes:

  • Pon tanto dinero como puedas en fondos de acciones. Incluso si necesitas ingresos, estarás mejor a largo plazo teniendo acciones que reparten dividendos y teniendo ocasionalmente que coger algo de capital como sustituto de ingresos.
  • Si tienes que tener bonos gubernamentales (dicho esto, recordemos que Peter Lynch prefiere invertir en acciones que en bonos), cómpralos directamente del tesoro y evita los fondos de bonos, en donde estás pagando comisiones de gestión para nada (aquí es donde encaja la frase antes mencionada de que no tiene sentido contratar a un violinista excelente – Yo-Yo Ma- para reproducir la radio).
  • Conoce qué tipo de fondos de acciones tienes. Cuando evalúes el rendimiento, compara fondos equivalentes (por ejemplo, no culpes al gestor de un fondo de oro por no lograr batir un fondo de acciones de crecimiento, ya que inevitablemente, en distintos momentos del ciclo las cosas le irán mejor a ciertos activos respecto a otros).
  • Es mejor dividir tu dinero entre tres o cuatro tipos de fondos de acciones (crecimiento, valor, crecimiento emergente, etc.) para tener así siempre algo de dinero invertido en los sectores más rentables del mercado.
  • Intentar elegir al fondo ganador del mañana en función del rendimiento del pasado es una difícil, si no inútil, tarea. Concéntrate en los de rentabilidad consistentes y pégate ellos. Cambiar constantemente tu dinero de un fondo a otro es un hábito tan caro que es dañino para tu patrimonio neto.
  • Durante los períodos en que los fondos de inversión ganan popularidad, invertir en compañías que vendan estos fondos es probablemente más rentable que invertir en sus productos. Recordemos que durante la fiebre del Oro la gente que vendía picos y palas ganó más que los propios buscadores de oro.

#5 Fíjate en las empresas, no en las acciones

Peter Lynch explica que una gran fuente de inspiración para comprar acciones es ir a los centros comerciales pues es allí donde se puede ver qué tiendas le gusta a la gente y están teniendo mayor éxito (con el tiempo se llegó a dar cuenta de que las tiendas más populares se encuentran en la segunda planta). A modo de ejemplo habla de GAP y de The BodyShop, dos tiendas que les encantaban a sus hijas y a su mujer, motivo por el cual empezó a interesarse por dichas tiendas. Ambas fueron acciones que tuvieron excelentes resultados y que le hicieron ganar mucho dinero a su fondo.

Esto le lleva a su principio número 14: si te gusta la tienda, lo más probable es que te encante la acción.

Posteriormente, una vez que había identificado las empresas que le gustaban, se reunía con sus representantes regularmente para tener información actualizada acerca de la empresa y del sector (de hecho, el autor de «Batiendo a Wall Street» cuenta que terminaba todas sus conversaciones preguntando a la empresa en cuestión cuál es el competidor al que la empresa más admiraba). Esta estrategia le permitía saber con cierta antelación cuándo las cosas empezaban a no ir bien y en qué otra dirección podía empezar a mirar.

#6 No inviertas en más acciones de las que puedas seguir

Peter Lynch lo dice de manera más divertida: «comprar acciones es como tener hijos, no tengas más de los que puedes cuidar«.

La práctica más habitual de comprar y olvidarse de una retahíla de compañías no es probable que tenga éxito. Esto es así pues, si bien es cierto que los índices sí suben a largo plazo, no se puede decir lo mismo de las acciones individuales, tal y como explicamos en este otro artículo.

Por lo tanto, una cartera saludable precisa de un seguimiento regular, cada 6 meses más o menos. Incluso para los blue chips (las principales empresas de un pais), la estrategia de comprar y olvidarse puede ser contraproducente y manifiestamente peligrosa.

En «Batiendo a Wall Street» el autor explica que los pequeños inversores deben dedicar un puñado de horas al año a leer los informes anuales e informarse regularmente del devenir de las empresas de las que detienen acciones. Una persona que tiene 5 acciones puede hacerlo como un hobby en sus ratos libres sin problema.

Un gestor de fondo medio puede hacerlo con un trabajo de 40 horas semanales. En cambio, en los fondos más grandes son necesarias 60-80 horas a la semana (sabiendo además que una parte importante del trabajo de campo se delega a los analistas).

En 1983 Magellan tenía acciones de 450 empresas. Antes de finales de año el número había ascendido a 900. La gente empezó a criticar a Magellan por ser demasiado grande. Los críticos decían que con una cartera tan grande, era imposible batir al mercado pues el propio fondo era el mercado. Y, sin embargo, año tras año Peter Lynch demostró que estaban equivocados. Parte del motivo es el siguiente principio.

#7 Lo pequeño no es sólo bonito, también puede ser lucrativo

El autor de «Batiendo a Wall Street» cuenta que una de las muchas ironías de su carrera es que cuando Magellan era un fondo pequeño (18 millones de dólares), se concentraba en las acciones grandes y cuando se convirtió en un fondo grande (14 mil millones de dólares) se encontró concentrándose en las acciones más pequeñas.

Peter Lynch explica también que cada vez que el fondo se hacía más grande, cosa que pasaba casi a diario, tenía que añadir fondos a cada posición abierta para mantener su peso relativo frente al resto de acciones en el fondo.

Con las acciones pequeñas especialmente, a veces llevaba meses adquirir una cantidad aceptable de aciones. Si compraba acciones demasiado rápido, sus propias compras podían provocar que el precio se incrementara por encima del nivel al que habría querido empezar a vender. Volviendo a uno de los primeros principios, esto explica por qué los pequeños inversores tienen importantes ventajas frente a los inversores profesionales, pues no tienen este tipo de limitaciones.

«Batiendo a Wall Street» también habla de que el efecto enero (anomalía de mercado que hace que durante el mes de enero se produzcan rentabilidades anormalmente elevadas respecto al resto de los meses del año) es especialmente poderoso con las compañías más pequeñas, otro de los motivos por los cuales tenían posiciones en tantas pequeñas empresas. A modo de ejemplo explica que en los últimos sesenta años, las pequeñas capitalizaciones han aumentado un 6,86% en precio sólo en el mes de enero, mientras que la media de todas las acciones sólo han subido un 1,6%.

#8 Sea lo que sea lo que la Reina está vendiendo, cómpralo

A lo que se refiere Peter Lynch es que la privatización de empresas estatales puede llegar a ser muy lucrativa, en particular en Reino Unido (de ahí la referencia a la Reina).

A modo de ejemplo habla de la privatización de las empresas de telefonía en México, España o Filipinas, donde todas resultaron ser excelentes oportunidades para los inversores. De hecho, en México la acción de la empresa telefónica subió 800% en dos años desde su salida a bolsa.

Por lo tanto, el autor incita a los inversores a mantenerse al tanto de las posibles privatizaciones para obtener excelentes oportunidades de inversión.

Las 25 reglas de oro de Batiendo a Wall Street

Al final de «Batiendo a Wall Street», Peter Lynch incluye una lista de 25 reglas de oro para batir a los mercados (muchas resumen de manera concisa los principios contenidos a lo largo del libro).

Algunas de las reglas de oro de «Batiendo a Wall Street» que nos parecen más interesantes son las siguientes:

  • Invertir es divertido, emocionante y peligroso si no haces los deberes.
  • Tu ventaja como inversor no es algo que obtengas de los expertos de Wall Street. Es algo que ya tienes. Puedes superar a los expertos si utilizas tus aptitudes para invertir en compañías o en sectores que ya entiendes.
  • Detrás de cada valor hay una compañía. Entérate de qué está haciendo.
  • A largo plazo hay una correlación al 100% entre el éxito de la compañía y la evolución de sus acciones. Esta disparidad es la clave para ganar dinero; ser paciente y comprar en compañías exitosas tiene recompensa.
  • Si no encuentras compañías que te parezcan atractivas, deja el dinero en el banco hasta que las descubras.
  • Nunca inviertas en una compañía cuyas finanzas no entiendas.
  • Evita las acciones de moda en industrias de moda. La buenas compañías en industrias poco de moda y sin crecimiento son consistentemente las ganadoras.
  • Un inversor amateur puede centrarse en unas pocas buenas compañías, mientras que el gestor de fondos está obligado a diversificar. Si tiene demasiadas compañías en cartera, pierdes la ventaja de la concentración. Sólo hace falta encontrar unas cuantas buenas compañías para que toda una vida de invertir merezca la pena.
  • Una bajada en el mercado bursátil es algo muy rutinario. Si estás preparado no te pasará nada. Una caída del mercado es una gran oportunidad para comprar las gangas que han vendido los inversores que huyen de la tormenta en medio del pánico.
  • Todo el mundo tiene la capacidad intelectual para ganar dinero en bolsa. Pero no todo el mundo tiene el estómago que hace falta. Si eres susceptible de venderlo todo en mitad del pánico, deberías desechar por completo la bolsa.
  • Si tienes estómago para la bolsa, pero no tienes el tiempo ni la predisposición, invierte en fondos de inversión.
  • Siempre hay algo de lo que preocuparse. Evita las preocupaciones menores e ignora las predicciones pesimistas de los medios.
  • Si no analizas ninguna compañía, tendrás la misma suerte invirtiendo que jugando a póker sin saber cuáles son tus cartas.
  • A largo plazo, una cartera de acciones bien escogidas y/o fondos de inversión siempre superará los resultados de una cartera de bonos o una cuenta de ahorro.

Conclusión de «Batiendo a Wall Street»

En este artículo hemos visto los principales principios y reglas del libro “Batiendo a Wall Street”, de Peter Lynch. Sin embargo, el libro contiene muchos más consejos y astucias tanto teóricos como prácticos para invertir en bolsa de manera más rentable que la media a través del value investing, por lo que aconsejamos ir más allá y leer el libro al completo. Además, las numerosas historias y anécdotas de Peter Lynch hacen que sea un libro muy ameno.

Para todos aquellos lectores que quieran hacerse con el libro, lo podrán hacer pinchando en la imagen que aparece a continuación o a través del siguiente enlace: «Batiendo a Wall Street», de Peter Lynch.

Esperamos que te haya gustado el resumen. Si tienes cualquier duda sobre este artículo sobre el libro “Batiendo a Wall Street” de Peter Lynch, o si ya has leído el libro y quieres compartir tus impresiones con los demás lectores, no dudes en dejar un comentario. ¡Muchas gracias por adelantado!

8 comentarios en “Resumen de «Batiendo a Wall Street», de Peter Lynch”

  1. A mí me gusta invertir en bolsa y me gusta comprar acciones pero mi problema es que nunca encuentro el buen momento para vender. Si están subiendo porque están subiendo y si han bajado porque me parece que tengo que esperar a que se recuperen, no tanto para recuperar mi inversión inicial sino para recuperar la mayor rentabilidad que tuvieron antes de empezar a bajar.

    ¿Recomiendan ustedes poner una orden automática de venta, tanto para vender cuando hay ganancias y recoger beneficios o impedir que las acciones bajen por debajo del precio de compra? Si es así hay un porcentaje medio que se aplica sobre el precio de compra o hay que ir revisando la orden de venta automática continuamente?

    Muchas gracias por el resumen, me ha parecido muy interesante.

    1. El Club de Inversión

      Hola Elena:

      Muchas gracias por tu comentario, nos alegramos de que el resumen del libro te haya parecido interesante.

      Planteas una muy buena pregunta respecto a las órdenes automáticas de venta. En este sentido hay que distinguir dos supuestos (como tú misma identificas):

      – Órdenes de recogida de beneficios: más conocidas como «profit» (aunque el nombre varía de un broker a otro), se colocan a un precio superior al precio de compra para asegurar los beneficios cuando se alcanzan unas ganancias predeterminadas. Próximamente escribiremos un artículo acerca de este tipo de órdenes y en qué supuestos puede resultar interesante programarlas.

      – Órdenes de venta : más conocidas como «stop loss», nos permiten saber en todo momento cuál sería nuestra pérdida máxima en caso de que la tendencia alcista se invierta y fuera a la baja. Encontrarás la respuesta a tu pregunta en este artículo donde explicamos en qué casos creemos que puede ser interesante hacer uso de este tipo de órdenes y en cuales conviene más mantenerse alejados de ellas: https://www.elclubdeinversion.com/que-son-los-stop-loss/

      Esperamos haber contestado a tu pregunta. Un saludo y gracias de nuevo por tu comentario,
      El Club de Inversión

    1. El Club de Inversión

      Hola Fran:
      Muchas gracias por tu comentario, pues valoramos mucho la opinión de nuestros lectores. Nos alegra mucho saber que te ha resultado útil el resumen y que te gusta nuestra iniciativa del correo del lunes.
      Un saludo,
      El Club de Inversión

    1. El Club de Inversión

      Muchas gracias Richard, me alegro de que te hayan gustado las recomendaciones que Peter Lynch hace en su libro «Batiendo a Wall Street». Un saludo,
      Andrea

      1. Buenas tardes, ¿el libro «batiendo a wall street» es diferente al que se llama «un paso por delante de wall street» de Piter lynch? O son los mismos
        Lo digo por que en Google me lanza varios resultados confusos.
        Gracias.

        1. Buenos días Moisés, gracias por dejar tu consulta. Efectivamente se trata de 2 libros diferentes. Fueron publicados en distintos años. Ambos libros son magníficos y no podemos recomendarlos lo suficiente 😉

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