Un PER bajo puede sugerir que la acción está barata o infravalorada, pero también puede ser una señal de alerta sobre el futuro del negocio.
En ocasiones, un ratio bajo indica que el mercado prevé un declive en el sector, nuevas regulaciones perjudiciales o que los productos de la empresa están quedando obsoletos.
Por tanto, no siempre un PER bajo representa una oportunidad de compra; debe analizarse el contexto global para no caer en una “trampa de valor”.