No es recomendable comparar el PER de sectores diferentes porque cada industria tiene dinámicas, márgenes y ritmos de crecimiento muy distintos.
Por ejemplo, las empresas tecnológicas suelen presentar ratios mucho más elevados debido a su potencial de crecimiento rápido, a diferencia de sectores tradicionales como la banca.
Lo ideal es comparar el ratio de una empresa con su propio histórico, con la media de su sector o con competidores directos de tamaño similar.