Reducir un gasto fijo actúa antes y aumentar ingresos tiene más recorrido a largo plazo.
Recortar 100 € de una cuota mensual libera 1.200 € al año desde el mes siguiente y ese dinero no tributa.
Subir tus ingresos en esos mismos 100 € brutos deja bastante menos después de impuestos, aunque no tiene techo.
En la práctica, casi todo el mundo avanza más rápido si empieza por el gasto fijo y trabaja los ingresos en paralelo.