La principal diferencia es la diversificación.
Al comprar una sola empresa, tu dinero queda expuesto al riesgo específico de esa compañía.
Los ETFs agrupan a muchos actores, de modo que si un contratista pierde un contrato, el impacto en el conjunto es menor.
Es una forma más suave y estable de capitalizar la tendencia general del rearme.