La mayoría conducía coches corrientes y no del último modelo.
Según el libro, el millonario típico pagó 24.800 dólares por su último vehículo, y casi el 37 % lo había comprado de segunda mano.
La mitad de los encuestados nunca había gastado más de 29.000 dólares en un coche.
Recuerda que son dólares de mediados de los noventa, así que hoy equivaldrían a cantidades mayores.