Según Stanley y Danko, por cada médico gran acumulador había dos subacumuladores.
Además de empezar a ganar dinero tarde, los autores señalan la presión social: de un médico se espera que viva en un barrio exclusivo y mantenga un nivel de consumo alto.
El libro también advierte de que los profesionales con ingresos altos son un objetivo frecuente de vendedores de inversiones poco recomendables.