En las empresas cíclicas (como constructoras, automovilísticas o mineras), el PER puede dar señales engañosas según la fase del ciclo.
En la parte baja del ciclo, los beneficios suelen ser mínimos, lo que dispara el PER y lo hace parecer “caro” cuando quizás es el momento de comprar.
En la parte alta, los beneficios se disparan y el PER baja, lo que podría atraer a inversores cuando en realidad el ciclo expansivo está cerca de agotarse.