Casi nunca, y hay una forma sencilla de comprobarlo antes de decidir.
Calcula los intereses que perderías por la penalización y compáralos con lo que ganarías de más con el nuevo tipo durante el plazo que quede.
Si a tu depósito le restan tres meses, ninguna subida realista compensa perder los intereses acumulados.
Con más de un año por delante y una diferencia de tipos superior a un punto porcentual, merece la pena hacer el número.