Sí, es fundamental incluir una partida destinada a la inversión una vez que hayas cubierto tus necesidades básicas y tu fondo de emergencia.
La inversión debe considerarse un “gasto” obligatorio hacia tu yo del futuro, especificando qué porcentaje de los ingresos se destinará a activos que generen rentabilidad.
Esto transforma el presupuesto de una simple herramienta de control de daños en un motor de crecimiento para alcanzar la libertad financiera.