El presupuesto familiar te otorga un control total sobre tu flujo de caja, lo que te permite saber en todo momento qué puedes permitirte comprar y qué no.
Al tener una previsión de los gastos fijos y un fondo destinado a imprevistos, reduces drásticamente la necesidad de recurrir a tarjetas de crédito o préstamos personales rápidos.
Es, por lo tanto, la herramienta de prevención más eficaz contra la “deuda mala”, aquella que se adquiere para consumo y que acaba lastrando tu economía personal.