Los gastos fijos son aquellos esenciales y previsibles que ocurren de forma recurrente, como el alquiler o hipoteca, la luz, el agua y los seguros del hogar o del coche.
Por otro lado, los gastos variables imprescindibles son aquellos necesarios para el día a día que no aparecen con regularidad, como una reparación inesperada de un electrodoméstico o el mantenimiento del vehículo.
Diferenciar ambos es clave para saber qué gastos son innegociables y cuáles pueden reducirse o minimizarse en caso de una emergencia económica.