Para empezar desde cero, lo primero es recopilar tus extractos bancarios, tickets de compras en efectivo y recibos de gastos fijos obligatorios.
Después, debes volcar toda esta información en un documento o Excel, clasificando cada movimiento en categorías de ingresos, gastos fijos, variables y superfluos.
Finalmente, resta el total de tus gastos a tus ingresos para obtener el balance neto y analizar si tu situación financiera es de beneficio o pérdida, permitiéndote tomar decisiones informadas.