Los padres actúan como el modelo de referencia primario durante el desarrollo infantil, por lo que sus hábitos de gasto e inversión quedan grabados en el subconsciente.
En muchas ocasiones se desarrollan votos inconscientes de lealtad familiar, lo que dificulta superar el nivel socioeconómico con el que se creció.
Si tus progenitores tenían miedo o rechazo al dinero, es muy probable que repliques exactamente esas mismas conductas en tu vida adulta.