Los ingresos activos dependen exclusivamente de las horas trabajadas, las cuales son limitadas por la naturaleza humana.
Los ingresos pasivos, en cambio, permiten que el dinero trabaje para ti de forma continua sin requerir tu presencia constante.
Centrarse en activos que generen rentas a largo plazo es la vía clave para alcanzar la libertad financiera y multiplicar el patrimonio.