Los conflictos internacionales y las tensiones geopolíticas han convertido la ciberseguridad en una prioridad para los gobiernos de todo el mundo.
Esto se traduce en presupuestos de defensa digital crecientes y en una demanda estructural que tiende a mantenerse con independencia de los ciclos económicos.
De este modo, el entorno geopolítico actúa como un catalizador adicional para el crecimiento del sector a nivel global.