No, y esa es una de las lecturas más equivocadas del libro.
Conocer los sesgos no te permite anticipar cuándo el resto del mercado va a equivocarse ni con qué intensidad.
De hecho, la conclusión que se desprende de la evidencia es la contraria: cuanto más operas, peor sueles hacerlo.
Los sesgos son una herramienta defensiva, no una ventaja competitiva.