Sí, se puede impugnar un testamento notarial, pero es muy difícil que prospere.
Los motivos válidos para impugnación son: que el testador no estuviera en plenas facultades mentales al otorgarlo, que hubiera mediado coacción o engaño, que se vulnere la legítima de herederos forzosos, o vicios graves en la forma.
El notario certifica que todo es conforme a derecho, por lo que la impugnación requiere pruebas muy sólidas. La mayoría de impugnaciones de testamentos notariales son desestimadas por los tribunales.