Los ETFs ofrecen un abanico de posibilidades inmenso, permitiendo invertir en índices de renta variable (como el Ibex 35 o el S&P 500) y renta fija (bonos públicos o privados).
También existen ETFs monetarios que replican deuda a corto plazo, así como fondos referenciados a materias primas como el oro, el petróleo o el café.
Para inversores más avanzados, el mercado ofrece ETFs sectoriales, globales e incluso inversos, que permiten obtener beneficios cuando el mercado cae.