Si dejas de cotizar durante 10 años, ese periodo no computará para el cálculo de tu base reguladora, lo que reducirá el importe de tu pensión futura.
Además, si no alcanzas el mínimo de 15 años cotizados en total, perderías el derecho a la pensión contributiva y solo podrías acceder a la pensión no contributiva, cuyo importe es significativamente menor.
Por tanto, aunque vivas cómodamente de tus inversiones, esos años «en blanco» tienen un impacto directo en tu futura pensión pública.