El precio de salida fijado por la empresa puede estar inflado artificialmente debido al optimismo del mercado, lo que incrementa el riesgo de pagar de más.
Las primeras jornadas de cotización suelen caracterizarse por una volatilidad extrema, registrando movimientos bruscos de precio en ambas direcciones.
Existe el riesgo derivado del vencimiento del periodo de bloqueo (lock-up), momento en el cual los socios fundadores pueden vender sus títulos, presionando la cotización a la baja.