El patrimonio del fondo no forma parte del balance de la gestora, así que no responde de sus deudas.
Los activos están custodiados por una entidad depositaria distinta, y si la gestora desaparece, la CNMV articula su sustitución por otra. No obstante, podría acabar en liquidación en determinadas circunstancias.
Lo que sí puede perder valor es la inversión en sí, por la evolución de los mercados.
Conviene distinguir bien las dos cosas: el riesgo de la entidad y el riesgo del activo son problemas diferentes.