En Europa, regulaciones como el RGPD o la Directiva NIS2 obligan a las empresas a elevar sus estándares de seguridad digital o exponerse a sanciones significativas.
Estas normativas generan una demanda sostenida de productos y servicios de ciberseguridad, especialmente en sectores como el financiero, el sanitario y el energético.
En general, cuanto más estricto es el marco regulatorio, mayor es el incentivo para las empresas a invertir en soluciones de seguridad, lo que beneficia directamente al sector como oportunidad de inversión.