Las más habituales son la renta variable a largo plazo, los inmuebles y los bonos ligados a la inflación.
Estos bonos, que emiten varios Tesoros europeos, incluido el español, ajustan su valor a la evolución de los precios.
Ninguna de estas opciones garantiza batir a la inflación en todos los periodos.
Cada una tiene sus propios riesgos y su encaje depende de tu perfil y de tu horizonte.