La inflación subyacente es la que resulta de excluir del índice general los alimentos no elaborados y los productos energéticos, que son los precios más volátiles.
Sirve para ver la tendencia de fondo de los precios sin el ruido de los vaivenes de la energía.
Si la subyacente sube, suele indicar que la inflación se está trasladando al conjunto de la economía y puede ser más persistente.