Las pensiones contributivas se revalorizan cada año según el valor medio de las tasas de variación interanual del IPC de los doce meses previos a diciembre.
Este mecanismo está diseñado para compensar la inflación media del año anterior.
Sin embargo, no tiene en cuenta la inflación personal de cada pensionista, que puede ser mayor si su gasto se concentra en partidas que han subido más.