La diferencia clave es fiscal y operativa a la vez.
El ETF se vende en bolsa en tiempo real, a un precio que ves antes de ejecutar, y pagas comisión de compraventa a tu bróker.
El fondo se reembolsa a un valor liquidativo que aún no conoces cuando das la orden.
Además, el ETF no admite el traspaso sin tributar, mientras que el fondo tradicional sí (cuando cumple las condiciones que exige la normativa).