Comprar tu casa propia primero puede agotar tu capacidad de endeudamiento bancario, limitando tus opciones para solicitar préstamos de inversión.
Los bancos suelen poner un límite de endeudamiento sobre tus ingresos (habitualmente en torno al 33%), y una hipoteca personal consume ese cupo rápidamente.
Si inviertes primero en bienes que se autofinancien, esos ingresos adicionales pueden mejorar tu perfil ante el banco, permitiéndote financiar más proyectos en el futuro.