Una buena inversión se define principalmente en el momento de la compra, asegurándote de adquirir el bien por debajo del precio de mercado.
Para identificarla, debes analizar al vendedor: aquellos con urgencia por vender suelen estar más abiertos a negociaciones agresivas en el precio.
Nunca debes basar tu decisión en expectativas de revalorización futura, sino en los flujos de caja y la valoración objetiva actual del inmueble.