Los efectos sobre tu liquidez se notan en el primer trimestre y los efectos sobre tu patrimonio tardan años.
Automatizar una aportación o recortar un gasto fijo se ve en la cuenta corriente en cuestión de semanas.
El interés compuesto, en cambio, necesita plazos largos para que la bola de nieve alcance un tamaño relevante.
Si tu horizonte es inferior a cinco años, plantéate objetivos de ahorro antes que de inversión.