Una herencia sin testamento tarda significativamente más que una con testamento. Primero hay que hacer la declaración de herederos, que puede ser notarial (2-3 meses) o judicial (6-12 meses o más si hay conflictos).
Después viene la liquidación del impuesto de sucesiones y la adjudicación de bienes. En total, el proceso completo puede llevar entre 6 meses y más de un año, frente a los 3-6 meses habituales con testamento.