Las estrategias de inversión en el mercado continuo más habituales incluyen la inversión a largo plazo en empresas con trayectoria de dividendos, la réplica de índices a través de ETFs o fondos indexados, la inversión en fondos de gestión activa o el trading a corto plazo.
La elección de la estrategia depende del perfil de cada inversor: su tolerancia al riesgo, el capital disponible y el horizonte temporal de la inversión.
En cualquier caso, la diversificación y la paciencia son claves para obtener buenos resultados a largo plazo.