El TER en sí mismo no mide el riesgo de una inversión, sino únicamente su coste anual.
Sin embargo, un TER elevado puede ser indicativo de una gestión activa que asume más riesgo en busca de mayor rentabilidad.
Lo más importante es analizar ambos factores por separado: el riesgo del fondo (a través de su volatilidad, drawdown o rating de riesgo en el DFI) y su TER, para evaluar si el binomio coste-riesgo tiene sentido para tu perfil inversor.