La combinación de tipos de interés muy bajos, suelo liberalizado y crédito sin control.
Los bancos y cajas concedían hipotecas por el 100% del valor e incluso más.
Sobre ese terreno prendió la euforia de que la vivienda nunca bajaría.
Cuando la financiación se cerró, el mercado se hundió y arrastró a la banca y al empleo.