En un testamento del uno para el otro entre cónyuges, las cuentas bancarias se tratan según su titularidad.
Las cuentas individuales del fallecido pasan a formar parte de la herencia y el cónyuge superviviente las hereda según el testamento.
Las cuentas conjuntas se presumen propiedad al 50% de cada cónyuge, por lo que el superviviente conserva su mitad y hereda la otra mitad.
El banco necesitará el certificado de defunción y la documentación de herencia para desbloquear las cuentas.