Las métricas más útiles son el análisis del BPA antes y después de la recompra, la valoración por múltiplos (PER), el flujo de caja libre disponible y el nivel de endeudamiento de la empresa.
También es recomendable comparar la recompra con otras alternativas: ¿sería más rentable para la empresa invertir ese capital en crecimiento o en reducción de deuda?
Un indicador sencillo y práctico es observar si el número de acciones en circulación ha caído de forma sostenida en los últimos años, lo que indica una política de recompra disciplinada y coherente.