La Orden Ejecutiva 6102, firmada por Roosevelt el 5 de abril de 1933, prohibió a los ciudadanos americanos poseer oro físico y les obligó a entregarlo al precio oficial bajo amenaza de multas y penas de cárcel.
Aunque parece improbable que se repita un escenario así hoy en día, la lección es clara: dónde y cómo custodias el oro cambia radicalmente el riesgo que asumes. El oro fuera del sistema bancario es más difícil de confiscar que el custodiado en instituciones.