El apalancamiento consiste en utilizar capital prestado (normalmente una hipoteca) para adquirir un inmueble, en lugar de pagar el total al contado.
Esta estrategia permite que el inquilino pague la deuda mediante el alquiler, lo que incrementa sustancialmente la rentabilidad de tus propios ahorros invertidos.
Al utilizar el dinero del banco, puedes controlar un activo de alto valor con una aportación inicial pequeña, permitiéndote diversificar tu capital en varias propiedades.