El de réplica física compra las acciones del índice. El sintético firma un contrato de permuta financiera con un banco que se compromete a pagarle la rentabilidad del índice.
El sintético suele ser algo más barato y ajustarse mejor al índice, sobre todo en mercados extranjeros con retenciones sobre dividendos.
A cambio, incorpora riesgo de contrapartida: dependes de que el banco cumpla. En un producto de largo plazo, suele ser preferible la réplica física, salvo que la diferencia de coste sea muy significativa.