Los PIAS son conocidos por tener estructuras de costes algo complejas y, en ocasiones, elevadas.
Pueden incluir comisiones de apertura o constitución, gastos de gestión de la cartera, comisiones de rendimiento y el coste de la prima del seguro de vida.
En algunos casos, estos gastos totales pueden llegar a rondar el 4%, lo que supone un lastre importante para el crecimiento del ahorro a largo plazo.