Por debajo de unos 10.000 € la diferencia de coste es pequeña y el roboadvisor aporta comodidad y disciplina.
A partir de 20.000 € o 30.000 €, gestionar tu propia cartera empieza a suponer un ahorro relevante en comisiones.
El mayor valor de un roboadvisor es que rebalancea por ti y te ayuda a no vender en los momentos de pánico.