Sí, pueden serlo para ciertos perfiles de inversor.
Los ETFs de distribución reparten dividendos de forma periódica (trimestral, semestral o anual), lo que genera un flujo de caja predecible.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que cada distribución tributa en el año en que se recibe, lo que reduce la eficiencia fiscal frente a los ETFs de acumulación.