Se trata de una apuesta vinculada a compromisos de gasto que se extienden durante años.
Las carteras de pedidos de los fabricantes dan cierta visibilidad de ingresos a futuro.
Aun así, ninguna inversión garantiza rentabilidad, y el sector es especialmente volátil.
Quienes buscan ganancias rápidas pueden encontrarse con fuertes vaivenes por el camino.