Un ETC respaldado por platino físico replica directamente el precio del metal, por lo que tu resultado depende únicamente de su cotización y del pequeño coste anual del producto.
Las acciones de mineras, en cambio, son inversiones en empresas concretas: añaden riesgo operativo y geográfico, y suelen moverse con más intensidad que el propio metal, tanto al alza como a la baja.
Por tanto, el ETC es la vía más directa y sencilla para seguir el precio del platino, mientras que las mineras son una apuesta más agresiva que exige analizar cada compañía en detalle.