Mientras persista la escasez de oferta, la mayoría de analistas no prevé bajadas relevantes.
Por tanto, esperar a que bajen puede salir caro.
La decisión debería basarse en tu situación personal y financiera, no en intentar acertar el momento.
Si necesitas la vivienda y la operación encaja en tu presupuesto, tiene sentido avanzar con prudencia.