No existe una tarifa universal.
Muchos programas cobran comisiones periódicas que suelen rondar entre 0,01 y 0,05 dólares por ADR, aunque pueden ser superiores o cobrarse con distinta frecuencia.
El banco depositario fija estas tarifas y puede descontarlas del dividendo o trasladarlas a través del bróker, que además puede aplicar sus propios costes.