El ADR patrocinado se crea mediante un acuerdo entre la empresa y el banco depositario. Sus obligaciones de información y sus derechos de voto dependen del nivel del programa y del contrato de depósito.
El no patrocinado nace por iniciativa de un banco, sin acuerdo formal con la empresa. Suele negociarse en el mercado OTC y puede ofrecer menos información y derechos más limitados.