No es necesario contar con un gran capital para comenzar a invertir “en ladrillo”, ya que existen alternativas indirectas muy accesibles.
Opciones como el crowdfunding inmobiliario permiten participar en proyectos desde apenas 100 €, mientras que los REITs o SOCIMIs permiten invertir a través de la bolsa comprando acciones.
También existen los ETFs inmobiliarios, que ofrecen diversificación inmediata, o el modelo de Rent to Rent, donde se gestionan alquileres sin necesidad de ser el propietario del inmueble.