Las empresas de pequeña capitalización dependen más de la financiación externa que las grandes, por lo que, cuando los tipos de interés suben, sus costes financieros crecen y sus perspectivas de crecimiento se ven más afectadas.
Por eso el Russell 2000 tiende a comportarse mejor en entornos de tipos bajos o a la baja, y sufre más cuando los bancos centrales endurecen su política monetaria.